Picto de ARASAAC
Ya publiqué en el blog cómo fuimos trabajando con Erik la mejora del tacto y del contacto corporal tanto en casa (Ver el tacto y el contacto corporal. Ejercicios) como con una serie de juegos en el Kindergarten (Ver Autismo 0 – Juego 5 en la guardería).

En esta ocasión me gustaría compartir con vosotros un vídeo de junio de 2008, cuando Erik tenía casi los cuatro añitos. Ya llevaba un tiempo haciendo esos ejercicios en el Kindergarten, primero con otro niño y luego incorporando a más, hasta formar un grupo de cuatro.

Por razones obvias no puedo mostrar los vídeos que grabé en el Kindergarten. El que cuelgo aquí lo grabamos en casa para mostrar a los supervisores de nuestra terapia qué es lo que estaba haciendo.

No creo que haga falta traducir porque explico aquí los ejercicios, y despué ya podéis ver el vídeo. Ojalá que os resulte de utilidad:

Ejercicio 1. “Pelotitas” – realizado cuando Erik tenía poco más de tres años

Material de trabajo:
Pelotas blandas, duras, con “pinchitos” (pero que no pinchan) de distintos colores y tamaños.

No sentamos en el suelo en círculo. Dejo las pelotas en medio y comento que vamos a trabajar por una galletita salada (más adelante doy más opciones con la pregunta: ¿Trabajamos por una galletita salada o por un smarty? O variando la pregunta: ¿quién quiere trabajar por una galletita salada?, de este forma se estimula que el niño diga “yo”).

Cada uno cogemos una pelota. En esta acción he ido incluyendo diferentes opciones:
- (nombre del niño), coge la pelota roja – así se fomenta aceptación de órdenes y comprensión.
- O coger la pelota con la frase: “yo cojo la pelota roja” – así se potencia la forma “yo”.

Cuando todos tenemos una pelota en la mano, les pido que la “sientan”: que la acaricien, la estrujen, la palpen, etc. En nivel más avanzado les pregunto: “(nombre del niño), ¿cómo es tu pelota? – y se potencian así las descripciones con frase completa: “mi pelota es roja y blanda”.

Y empieza el juego que consiste en ir subiendo la pelota por el brazo, hasta el hombro y llegar a la cabeza. Conforme la pelota va subiendo vamos nombrando las partes del cuerpo: sobre el brazo, sobre el codo, sobre el hombro… Para hacerlo más divertido, nos inventamos el “poin poin”, que consiste en dar dos golpecitos con la pelota sobre una parte del cuerpo: “en el codo hacemos un poin poin”.

En los movimientos ascendentes de la pelota, decimos también “hacia arriba”. Y cuando a partir de la cabeza descendemos por el otro brazo, decimos “hacia abajo”.

Una vez terminada esta primera ronda, viene el elogio: “Muy bien, lo habéis hecho fenomenal”, ¿quién quiere un smarty? – “yoooooooooooooo”. Cada niño coge un smarty, pero no se lo come hasta que todos lo tienen.

Cuando los niños tienen el smarty en la boca, les pido que lo “sientan”, que lo chupen, mientras hacemos mímica de lo rico que está. Ahí podemos aprovechar también para hacer ejercicios de praxias: abrir mucho la boca, sacar la lengua, etc.

Como los smarties son de colores, pregunto a cada niño de qué color era. “Amarillo”, “sí, muy bien, tu smarty era amarillo. ¿Quién puede decir cosas de color amarillo?”.
Otra variante que hacemos ahora es “fantasear” con el sabor del smarty. “Oh, mi smarty sabe a aire, ¿y el tuyo?”, “el mío sabe a hierba”, etc.

Iniciamos una segunda ronda (los niños cogen una pelota distinta). Subimos por el brazo hasta la cabeza. Sobre la cabeza hacemos un “poin poin” y les pido a los niños que hagan un “poin poin” sobre la cabeza de otro niño, de forma muy suave. Cuando terminan, bajamos la pelota por la cara, nombrando ojos, nariz, boca, etc. Y la sujetamos entre la barbilla y el cuello. Les pido que cuenten hasta “cinco” antes de soltarla (luego subiremos hasta diez y hasta quince).

Cuando sueltan la pelota, decimos “rueda”, “la pelora rueda”. "Rueda cerca", "rueda lejos", etc.

Otra variante que he introducido ahora es que cuando los niños tienen la pelota sobre la nariz, simulamos ser un clown. Y nos reímos mucho, con fuertes carcajadas. A veces, digo, mientras me coloco la pelota rápido sobre la cabeza: “no soy un clown ya, ahora soy una mujer con sombrero, ¿y tú?”, y dejo que los niños respondan.

De nuevo elogios y recompensa.

La tercera ronda la iniciamos con un masaje con la pelota en el pie (se me ha olvidado decir que todos estamos descalzos y sin calcetines. Los niños se los han quitado ellos solitos y los han colocado todos en una esquina). Aquí se puede empezar a trabajar los conceptos: “pie izquierdo” y “pie derecho”. Y también pedir que masajen el pie de otro niño.

Este juego con el pie permite también jugar a decir: “ ¿cuántos pies tienes tú?”, “oh, yo tengo seis pies, ja,ja, mira, soy un insecto”, etc, para fomentar la fantasía.

Luego iniciamos el ascenso por la pierna, “poin poin” en la rodilla, muslo, barriga, pecho, cara y cabeza, con nuevo “poin poin”. Volveremos a sujetar la pelota entre la barbilla y el cuello y contaremos hasta x antes de soltar. O está la posibilidad de hacer sólo la ronda de las piernas.

Elogios y recompensa.

NOTA. Tambiñen utilicé una pelotita para establecer los turnos de preguntas. Lanzo esa pelotita y el niño que la recoge es el que debe contestar a las preguntas. Luego, él lanza la pelotita a otro niño, quien responderá. Y así hasta terminar la ronda.

3 comentarios:

angela

Me vienen muy bien estos ejercicios, pues aunque Sebas esté ya grandecito se divertirá montones y trabajaremos cositas que habíamos dejado de lado. Gracias Anabel.

MamidePablo

Hola Anabel, yo no puedo ver el video, dice que por causas de la configuración de privacidad, que tengo q hacer?
Gracias

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A Erik le gusta observar. Su mirada abarca el poder de los pequeños detalles. Conversa, juega, interactúa, sonríe, sueña, desea… Es un niño maravilloso que tiene autismo. En nuestra vida con otro ritmo, no sólo hay lucha o terapias, sino la intensidad del movimiento siempre hacia ADELANTE.
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