Cómo trabajar el volumen de voz

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Muchas personas con autismo tienen dificultades para la regular la entonación, el ritmo y el volumen de la voz. He reunido por eso diferentes ideas, juegos y estrategias, además de materiales visuales y unas fichas de trabajo. Mil gracias a Ángeles Broch y a Ana María Porras González, así como a Patricia Mardones, por los materiales que me han facilitado.

Hoy empezamos las vacaciones, hasta el 2 de agosto. Estaré bastante desconectada, porque quiero disfrutar a Erik todo el tiempo posible. ¡Feliz verano!

La alegría muy grande es una luz que me ciega

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“Cuando me pongo muy contento, tengo que cerrar los ojos y tirarme al suelo. La alegría es  una luz que me ciega y no puedo ver a esa persona -o lo que le produce esa alegría-. Tengo que aprender a controlarlo”. 

Con estas palabras me explicó Erik hace un par de meses la razón de por qué cerraba los ojos o se tiraba al suelo al ver a personas que son muy especiales para él o ante situaciones que le producen mucha alegría. 

Estábamos trabajando las fichas de “que hacer si…. “ (esta es la entrada donde lo explico AQUÍ), y le presenté la tarjeta de “qué hacer si un amigo te saluda en la calle”. Fue un momento impresionante, que incluso dibujó, y que me hizo entender muchísimas cosas.

Recuerdo la primera vez que lo hizo. Era todavía un bebé que ni caminaba. Habíamos ido unos días a Navarra, a casa de mis padres. Mi marido llegó unos días después, y fue justo en el momento de ver a su padre de nuevo que cerró los ojos y se encogió hecho un rebujo en mis brazos. Estuvo bastante tiempo así, hasta que ya por fin mi marido pudo cogerlo.

Tiempo después ocurrieron otras situaciones que me gustaría comentar. Con unos tres años, durante meses, fue  incapaz de salir a la parte trasera de nuestro jardín. Se quedaba parado en la puerta, se tiraba al suelo…. Y sólo salía si lo llevaba en brazos, muy apretado y con los ojos cerrados. ¿La razón?, la casita de pájaros que tenemos. Esa casita le gustaba tanto, tanto, tanto…. que no podía mirarla. Nosotros no teníamos ni idea de lo que pasaba. Meses después, cuando ya salía sin problemas al jardín, siempre señalaba la casita de pájaros y sonreía feliz. Ahora sé que la alegría de ver la casita de los pájaros le “cegaba”.

Algo similar pasó con el cuarto de estar. No había forma de que se acercara a una zona de juego durante dos días, y si lo hacía era a gatas con los ojos cerrados. ¿La razón? Una pieza de Lego que era la sirena de un coche de bomberos. Ahí me di cuenta que algo pasaba con esa pieza, que recogí y guardé a buen recaudo durante varios meses.

Lo mismo con una calle cercana a nuestra casa. Al pasar por un sitio en concreto, cerraba los ojos o se tiraba al suelo. Sí, justo desde ese punto, entre los aleros de dos tejados, se podía ver un trozo de una torre de una iglesia que le fascinaba.

Hoy en día, si nos encontramos a algún amigo del cole o del Kindergarten que es especial para él, cierra los ojos y se tira al suelo. Lo mismo con algunas visitas en casa. Se mantiene un ratito así, y luego ya se levanta, y saluda o habla con esa persona.

Ahora ya sabemos la razón: La alegría es una luz que lo ciega. ¿Se puede explicar mejor?


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A Erik le gusta observar. Su mirada abarca el poder de los pequeños detalles. Conversa, juega, interactúa, sonríe, sueña, desea… Es un niño maravilloso que tiene autismo. En nuestra vida con otro ritmo, no sólo hay lucha o terapias, sino la intensidad del movimiento siempre hacia ADELANTE.
Bienvenidos a este espacio para reflexionar y conocer cómo vivimos el autismo con naturalidad.

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    Soy la mamá de Erik, un niño precioso con el que soy feliz cada día. Recojo unas palabras de Goytisolo:

    "... nunca digas no puedo más y aquí me quedo...".

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    Con portadas de Miguel Gallardo -autor de "María y yo"-. Cuentos, testimonios, reflexiones, ensayos, artículos, fotografías y dibujos que van armando como un puzzle la realidad del autismo. Y literatura de la buena todos los meses en:

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