Portada de la revista Letras de Parnaso
Empezaba el año 2017 con una entrevista preciosa de la mano  de Juan Antonio Pellicer en la revista Letras del Parnaso. Han pasado dos años, y creo que estas palabras se merecen un lugar de honor en el blog. Son muchos los recuerdos que vuelven al leerla, y no solo de nuestra experiencia de vida, sino de mi querida Higorca Gómez -promotora de la entrevista- y sus Letras del Alma


-¿En un momento todo cambia?
Hay muchos momentos y muchos cambios en mi vida.  Pero destacaría dos decisivos: un viaje a Vietnam que implicó que ahora viva en Alemania, ya ves, el amor. Y el nacimiento años después de mi hijo Erik, la persona a la que más quiero en este mundo. De nuevo el amor.

-¿Para mejor?
Soy optimista y flexible por naturaleza. Los cambios son para mejor, bien por sí mismos, bien porque nosotros nos adaptamos a ellos.

-Su implicación con el autismo es absoluta. ¿Qué le ofrece en su vida diaria?
Vivimos el autismo con naturalidad. Somos una familia más, con nuestros buenos y malos momentos. Además estamos orgullosísimos de nuestro hijo Erik, un luchador que se esfuerza a diario. Un niño maravilloso con el que estoy redescubriendo el mundo.
Los primeros momentos fueron complicados. Pero con el diagnóstico llegó también la decisión de informarnos, formarnos e implicarnos. Desde entonces, he sido parte activa en la estimulación de Erik, disfrutando cada avance paso a paso. También comencé a desarrollar programas de intervención, motivada por la evolución de mi hijo.

El autismo creo que ha sacado lo mejor de mí. He vuelto a ser niña jugando con mi hijo. Me ha enseñado a ser paciente, a disfrutar de las cosas pequeñas de la vida, a vivir cada instante como único. También me ha generado la ilusión de compartir nuestra experiencia, de ayudar a otras personas, de tener el objetivo de que ninguna persona con autismo se quede sin la estimulación que necesita.Y concienciar, sí, ofreciendo la realidad el autismo. Sin mitos. Mostrando que nuestros hijos sienten, se comunican y tienen un potencial sin límites, además de una hipersensibilidad apabullante.

Me encanta hablar con Erik, que me cuente cómo ve él las cosas. Eso me hace ver lo importantes que somos todos y cada una de las personas. Y que el mundo no tiene solo una perspectiva.

-Usted es, por formación, periodista. ¿Qué le aporta este perfil en su faceta de escritora divulgativa?
Siempre quise ser periodista, desde bien pequeña. Me encantaba escribir, y me sigue gustando mucho. Imagino que esa ilusión, más luego la formación universitaria y la experiencia de trabajo en distintos medios,  me ha facilitado saber comunicar mejor.

-¿Sabemos contar historias?
Hay muchas personas que saben muy bien contar historias. Mi abuela, por ejemplo, sin haber leído ni asistido a la escuela, era una narradora de historias impresionante. Les daba un toque especial a los cuentos clásico, pero sobre todo era fascinante su forma de contarnos muchas de sus vivencias: positiva, con humor, con gracia.
Como ella, otras muchísimas personas saben contar historias. Claro que sí. Y a mí me encanta leer o escuchar esas historias. He sido –y soy- devoradora de libros, así que me entusiasma  la idea de saber que todavía me quedan millones por leer gracias a esos contadores de historias que tanto admiro.

-¿Se siente escritora?
Fotografía de Mariano Grueiro
Ay, ojalá. Ese era uno de mis sueños cuando me vine a Alemania.... Esa calificación, sin embargo, me queda enorme. Nunca me he sentido  escritora, más bien comunicadora. Quién sabe en un futuro... Quien tiene un deseo, encuentra el camino para lograrlo.

-¿Las madres ven el mundo de otro modo?
Si hablo por mí misma, sí que ahora veo el mundo de forma distinta a cuando no era madre. Ahora hay una persona mucho más importante que yo: mi hijo Erik. Creo que me he vuelto menos impetuosa, más responsable, más comedida. Y muchísimo más cautelosa.  También más divertida, innovadora, juguetona, práctica y madrugadora.
Aunque solo tengo un hijo, mis días son de una actividad frenética. Hay que planificarse muy bien para conciliarlo todo. Para ello  tengo una máxima que me anima a diario: “Nunca digas no puedo más y aquí me quedo”. ¿lo reconoces? Es de Goytisolo, de sus “Palabras para Julia”.

-Y cuándo se viven situaciones como la suya y repara en las locuras de este siglo XXI, ¿qué se dice a sí misma?
Todos los siglos tienen locuras, jajaja, me encanta vivir precisamente en este, no soy de las que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Doy gracias a este siglo por la rapidez en la comunicación, por tanta información disponible, por la facilidad de llegar a miles de personas. Ya, ya sé que eso también tiene sus riesgos, ¿y qué no lo tiene?

-¿Qué suele leer?
Si me llegas a hacer esta pregunta hace unos años, cuando devoraba clásicos y adoraba la Literatura con mayúsculas, mi respuesta habría sido bien distinta. Tengo tres bibliotecas en casa. Pero... ¡cómo cambian las cosas! Ahora sobre todo leo libros sobre autismo. Y como quiero mejorar mi alemán, los libros que leo en ese idioma son bastante frívolos: policíacos, y estoy incluso dispuesta a leer alguna novela de amor. Mi faceta romántica está por descubrirse.

-¿Cuándo escribe?
Aunque antes era ave nocturna, ahora me acuesto prontito y madrugo mucho. Las cinco de la mañana es una hora estupenda, sobre todo en los meses en los que en Hamburgo ya es de día. Imagina la luz que envuelve a una ciudad repleta de bosques, lagos, canales...

Con el Manual de Teoría de la mente para niños con autismo, disponible en Psylicom, librerías especializadas y Amazon.

-Tiene varios libros sobre el autismo.
Dos. Manual de Teoría de la mente para niños con autismo y Manual del Juego para niños con autismo. Creo, no obstante, que el mejor libro práctico es mi blog El sonido de la hierba al crecer, donde recojo paso a paso la estimulación desde el momento del diagnóstico, con programas, materiales de libre descarga y vídeos. Ocho años ya (actualizo: a punto de cumplir 10 años).

-Además de las obras sobre el autismo, ¿qué otras ha escrito?
Una novela malísima cuando me vine a Alemania, jajaja. Deseaba escribirla tan bien, que me perdí en recursos retóricos que entorpecían la historia en lugar de enriquecerla. Uno de los grandes errores que cometemos los novatos.
Me apunté a varios talleres literarios. Fruto de ello nacieron  muchos relatos, algunos con premio literario y otros publicados en revistas o en libros conjuntos con otros autores.
Digamos que mi faceta literaria es muy pobre. Está todavía por llegar.

-¿Qué le atrae del Periodismo?
Estar al pie del cañón. No lo tomes literal. Nunca entró en mis planes ser reportera de guerra, me iba a implicar demasiado. Soy muy emocional y muy práctica.
Sobre todo me ha gustado siempre el periodismo escrito: redactar de forma objetiva para acercar y hacer comprensible la realidad. Esa era mi principal inquietud.

-¿Cómo valora el papel de los medios en la actualidad?
Complicada una valoración general. Para una persona idealista como yo, es triste decir que la libertad de prensa casi es imposible. Sin embargo, defiendo el papel del periodista como persona independiente, audaz e implicada.

-¿Y de Internet? ¿Y de las plataformas digitales y redes sociales?
¿Podrías imaginarte la vida actual sin internet? Yo, no. Creo que nos ha facilitado mucho la vida. En cuanto a las redes sociales, también las uso. Me gusta estar en contacto con otras personas que viven lo mismo que nosotros. Compartir experiencia, difundir, concienciar... Personas de todos los rincones del mundo unidas, ¡eso es muy grande!

Congreso en Monterrey, México, organizado por Cotti.


-Viaja mucho para dar conferencias. ¿Eso le da una perspectiva más relativa del Planeta?
Creerse el ombligo del mundo es un error. Hay demasiadas personas que creen que lo suyo es lo mejor, precisamente porque no conocen que hay otros millones de cosas por descubrir. Creo que he viajado desde siempre, primero por España de Norte a Sur y de Este a Oeste,  luego por otros países, otros continentes. Conversar con personas de otras culturas, probar nuevos platos, hablar otros idiomas, maravillarse con paisajes irrepetibles... Sí, eso abre mentes, nos hace ser mucho más tolerantes y respetuosos.

-¿Somos tan insolidarios como parece?
Somos más solidarios de lo que parece.

-¿Es inevitable esta cultura del riesgo?
Vaya, pues creo que no entiendo a qué te refieres. Cultura del riesgo, um, no sé. Pero me ha hecho pensar en algo que leí hacer poco en un libro: hacer todos los días algo que nos asuste un poquito para creer más y más en nosotros.

-¿Ha sido, es, positiva por naturaleza?
Sí. Y como no me tomo demasiado en serio, creo que ese es el secreto para ser una persona bastante feliz. Hay que reír mucho, y saber hacer carotas delante de un espejo, y jugar a pillar con los niños “haciendo el zombi”, ya que la cadera no me deja correr, jajaja.

-¿El ser humano nace o se hace?
Algo se nace, pero sobre todo uno se va haciendo en el camino.

-¿Qué está leyendo ahora?
Modelo Denver de atención temprana para niños con autismo. Una gozada. También “die Betrogene”, de Charlotte Link, que me tiene enganchadísima.

-¿Está con alguna obra entre manos?
Sí. Estoy preparando una nuevo libro: cómo empezar a estimular con ejemplos de sesiones estructuradas. También tengo un proyecto desde hace tiempo: un libro de relatos que desmitifiquen el autismo. Llevo muchas notas, algunos cuentos ya escritos, pero me resulta todavía difícil distanciarme de nuestra historia.



-¿Cuál es la mejor cosecha de su experiencia personal?
Respetar, dialogar y disfrutar. La vida son cuatro días, así que a por ellos viviendo y dejando vivir.

-¿Le importaría dejar un mensaje para finalizar dirigido a nuestros/as lectores/as?
Si mi hijo leyera esta pregunta, su respuesta sería SÍ o NO. La literalidad es intrínseca al autismo. Como madre de Erik contesto NO, no me importaría.
Lo hago además encantada: invitar a los lectores a conocer mejor a las personas con autismo, y descubrir lo maravilloso de otras formas de pensar y de concebir la vida. La diversidad nos enriquece a los seres humanos, no nos olvidemos nunca. Gracias.


Para quien desee leer la revista:


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A Erik le gusta observar. Su mirada abarca el poder de los pequeños detalles. Conversa, juega, interactúa, sonríe, sueña, desea… Es un niño maravilloso que tiene autismo. En nuestra vida con otro ritmo, no sólo hay lucha o terapias, sino la intensidad del movimiento siempre hacia ADELANTE.
Bienvenidos a este espacio para reflexionar y conocer cómo vivimos el autismo con naturalidad.

    Nuestro perfil

    Soy la mamá de Erik, un niño precioso con el que soy feliz cada día. Recojo unas palabras de Goytisolo:

    "... nunca digas no puedo más y aquí me quedo...".

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    Con portadas de Miguel Gallardo -autor de "María y yo"-. Cuentos, testimonios, reflexiones, ensayos, artículos, fotografías y dibujos que van armando como un puzzle la realidad del autismo. Y literatura de la buena todos los meses en:

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