Primer corte de pelo de Erik con unos 20 meses
Desde que Erik ha comenzado el cole, echo con frecuencia la vista atrás. Es el orgullo de madre por ver todo lo que ha logrado mi pequeño, cómo avanza día a día y alcanza metas impensables hace unos años. Erik está en un cole ordinario, con los apoyos que necesita y con material individualizado. ¡Qué contento se puso al ver sus primeros deberes de mate!: multiplicaciones y sumas complicadas, mientras los otros peques andan con los números del uno al diez.

En general todo está discurriendo muy bien, con pequeños problemas conductuales sobre todo porque anda un poquito protestón. Son las consecuencias de las vacaciones y el cambio al cole. Ya he preparado unas cuantas historias sociales y materiales, que traduciré pronto al español. Y en esta semana ha mejorado este aspecto muchísimo.

No me enrollo más con el tema cole por ahora, jeje, y retomo el tema de esta entrada: el corte de pelo.

La primera vez que logramos cortarle el pelo a Erik fue en la primavera de 2006: tenía unos 20 meses y hasta entonces había sido un melenas lleno de rizos. A veces yo misma le había cortado algún mechón rebelde, con todos los trasquilones que os podáis imaginar.

¿Cómo logramos el primer corte de pelo?

- Preparamos un sitio en la cocina de casa, donde Erik normalmente se sentía cómodo.
- Sobre la mesa de la cocina coloqué juguetes que le gustaban, así como chocolatitos en trozos pequeños que usaríamos de recompensa.
- A casa vino una amiga peluquera, que Erik ya conocía.
- Antes de comenzar el corte, mi amiga le mostró y le dejó coger el peine y las tijeras (no usamos máquina , pues el ruido le molestaba)
- Nada de secador. El ruido del secador le molestaba muchísimo por entonces, hoy en día desde hace años ya no.
- Rapidez para que el momento pasara pronto.
- Previo a esta situación había jugado con Erik y una muñeca con la acción “cortar el pelo”.
- Con antelación repetir mensajes del tipo “cortar el pelo no duele”, “mira cómo no duele –te cortas tú un mechoncito-“, “el pelo vuelve a crecer”. Por entonces no tenía pictos, ahora sí, y los colgaré al final de esta entrada.
Y lo logramos.

En la peluquería:

Meses más tarde logramos también llevarle a la peluquería. Es una pequeñita cerca de casa, y la peluquera tiene un hijo con síndrome de Asperger. Ella estaba motivadísima, fuera de horario dejó que Erik entrara en la pelu, que investigara, que viera los aparatos… y que aprendiera a manipular e botón que apagaba todos los secadores. El día que le cortó el pelo por primera vez también fue fuera de horario, sin clientes, sin ruidos, con juguetes y chocolatitos. Ni le lavó el pelo, ni le pasó máquina ni secador. ¡Sin problemas!

Desde hace más de cuatro años, después de haber trabajado mucho la sensibilidad auditiva (ver Sensorial) y haber superado, entre otros, el miedo al ruido del secador, la peluquería no es ningún problema haya o no gente, haya o no ruidos.

Información y trucos útiles

Marina Gotelli, en su página Desafiando al Autismo, ha publicado una información sobre el corte de pelo que me parece muy buena, y reproduzco a continuación:

Cortarse el pelo para con un niño con autismo es extremadamente difícil. Los niños con autismo a menudo tienen miedo del corte del pelo porque:
• No se dan cuenta de que pelo vuelve a crecer
• Permanecer sentado en una silla es difícil
• El espejo los puede distraer o molestar
• Alguien está tocándolos en una zona sensible
• El ruido de la peluquería -los secadores de pelo, tijeras o la gente hablando- les resulta incómodo
• Los olores de la peluquería -tintes, blanqueadores, etc- son olores fuertes que pueden hacer que una persona con autismo se sienta muy mal.
Superando las dificultades para conseguir un corte de pelo:
• Busque una peluquera que venga a cortar el pelo del niño en el hogar
• Use una historia social o libro de fotos sobre cómo es un corte de pelo
• Recompense después con un juguete, una actividad elegida o un alimento que le guste
• Ofrézcale al niño algo para sostener, jugar o masticar mientras está en la silla.
• Recompense si se queda bien sentado
• Use un reloj de arena para indicar el tiempo que el niño tiene que sentarse por su corte de pelo
• Crear una buena relación con una peluquería e ir al mismo lugar para cortarse el pelo siempre que sea posible
• Ir en un momento de tranquilidad, fuera de hora
• Elegir un peinado fácil -para los niños un corte de pelo corto con una buena máquina a menudo es más rápido y práctico que usar las tijeras.
• Usar tarjetas de toma de conciencia del autismo que digan: ”Por favor disculpa el comportamiento de mi hijo que él / ella tiene autismo” puede ser una solución rápida en una situación en la que su hijo se porta mal y los miembros del público tienen un problema con su comportamiento.

También ella preparó una historia social que podéis descargar en el siguiente enlace:

Otros recursos:
Tengo por el ordenador más materiales sobre el tema para organizar. Iré colocando los enlaces poco a poco. Y si al leer esta entrada tienes a mano más información con enlace, lo puedes dejar en comentarios y así me será más sencillo subirlo. GRACIAS.

Peluqueria
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Artículo de Doble Equipo AQUÍ

Ver también el artículo de las fobias en el autismo AQUÍ

Pdf descargable ir a la peluquería AQUÍ

Primer día de cole

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Hay días inolvidables. He vivido muchos de ellos, aunque la magnitud del primer día de cole de Erik brilla casi con la misma intensidad que el día de su nacimiento, cuando lo tuve por primera sobre mi pecho.

Pensaréis que soy tontorrona, pero todavía me tiemblan las manos y las mariposillas de la tripa aletean dichosas.

Uf, la noche anterior no pude dormir.

Y lloré, lloré muchísimo por todo lo que hemos vivido hasta ahora con Erik.

Por mi cabeza pasaron miles de imágenes en un proceso un tanto febril: el parto que casi nos costó la vida a los dos, sus siete primeros meses de llanto sólo acallado con balanceos interminables o el pezón en la boca, la primera sonrisa social, las hileras de cucharas, nuestros juegos con los Lego, las horas de terapia, las primeras palabras, retazos de cientos de conversaciones, los abrazos, los besos, las miradas vacías del principio, el terror a los ruidos, sus ojos azules intensos mirándonos, la superación del terror a los ruidos, su capacidad de cálculo mental, sus dibujos, la primera excusión, las vacaciones que llegaron después, las escaleras metálicas de los aeropuertos, las risas compartidas, generadores de todas las clases, tubos, tubitos y tuberías, búsqueda de tesoros juntos, el Kindergarten… y, ¿cómo sería el primer día de cole?

Los nervios estaban ahí, a pesar de que todo estaba muy bien organizado (ver preparando el cole).

A las diez de la mañana comenzaba la Einschulung, es decir, la fiesta de escolarización en el salón de actos del cole. Un sitio cerrado, lleno de gente donde había que estar tranquilo y callado mientras los niños de segundo actuaban en el escenario o la directora hablaba sin parar con el micrófono. El acto comenzó cuarenta minutos más tarde de lo previsto, pues faltaban sillas para mucha gente. Imaginad las veces que Erik miró el reloj, “mamá, son las diez y diez, son las diez y doce, son las….”, con el jaleo de cambiar una y otra vez de sitio mientras se acoplaban nuevos asientos. Hasta que se me ocurrió decir que el acto comenzaba con “el juego de incorporar nuevas sillas y buscar nuevo asiento”. Funcionó. Vaya que sí. Y empezó.

Si la directora preguntaba algo, Erik contestaba… cuando los nenes actuaban, Erik describía qué estaban haciendo. Se le oía bien, jaja. Se asustó muchísimo con el sonido de un gong, y la educadora se dio cuenta de inmediato y se paró el gong. Tras más de una hora, nos salimos a tomar aire… Erik necesitaba un respiro y un chocolatito de su cucurucho de regalos. Después, entramos de nuevo y cuando lo nombraron subió todo orgulloso al escenario.

Por fin llegó el momento de que fuera con sus compañeritos a su clase, feliz, contento y sin problemas. Al fin se sentía a sus anchas.

Esta mañana, a las ocho menos diez, estábamos ahí. Qué carita de felicidad con su cartera. Qué ganas tenía de ir… A la una lo recogeré, comeremos en casa y tendremos toda la tarde para nosotros. Así serán nuestros siguientes días: de 08:00 a 13:00 en el cole. La semana que viene retomaré la terapia dos tardes por semana, y me encargaré yo. Poco a poco todo para irnos adaptando a la nueva rutina, con muchas ganas de enfrentarnos a esta nueva fase y seguir como siempre: ADELANTE.

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Campaña de concienciación por un tratamiento digno del autismo, sin mitos ni usos peyorativos

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Dibujo de Iker, el peque de Iosune, con 6 añazos
Familiares, profesionales y asociaciones que trabajan con adultos y niños con autismo estamos preparando todos unidos una campaña de comunicación para el mes de septiembre y organizada desde el Grupo Acciones Contra los Mitos del Autismo con el propósito de concienciar a la sociedad por un tratamiento digno del autismo, sin mitos ni usos peyorativos.

Cada vez se utiliza con más frecuencia el término «autismo» asociado a connotaciones negativas porque se parte de informaciones falsas como: las personas con autismo no pueden interactuar o comunicarse; las personas con autismo viven en su mundo; las personas con autismo son incapaces de sentir, etc.

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El vestido con 18 flores

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Ilustración de Fátima Collado

Este cuento se publicó  en el especial Estamos con el Autismo 3 de la revista literaria En sentido figurado.


EL VESTIDO CON 18 FLORES


Tumbados sobre la hierba a la sombra que dibuja el tejado de nuestra casa, mi hijo Erik y yo observamos bien alto las geometrías de un momento: un triángulo divide el azul del cielo sin nubes.

Ruge una raya blanca persiguiendo a un avión.

- Lo ha pillado, mamá, ¿lo ves?, acaba de cogerle la colita - dice Erik.

- Sí, cariño –contesto enternecida.

Y me río feliz.

Recuerdo cuando soñaba con escuchar un “mamá” mientras bailábamos al ritmo de las motas de polvo en un rayo de luz. Entonces el silencio envolvía a Erik y a nuestros días; el autismo jugaba con nosotros como al gato y al ratón, no me alcanzas, no me entiendes, jaja, ¿te doy miedo?, a ver, estoy aquí, con tu pequeño, no me pillas, no, no, ¿lo ves?, soy yo quien gano, mira, tu hijo acaba de sacar otra cuchara del cajón para ponerla en línea, y otra, y otra…. ¿eh?, ¿qué haces con ese tenedor?, quita, quita…. Y las manitas de Erik, dipuestas, terminaron por recoger mi tenedor para integrarlo en su fila de cucharas, de la misma forma que días más tarde aceptaron al helicóptero volador en medio de la hilera de coches o un círculo de palitos, nacido de su iniciativa, reemplazó a tantas y tantas secuencias de ramitas paralelas.

-Me gustan los dibujos en el cielo. Mira –señala Erik-, hay un 1 ahora.

Los gansos lo escriben en su vuelo migratorio de vuelta. Sí, regresan, mi hijo los descubre y, arrugando los labios en el intento fallido de un pico, emite un “cua cua” que resuena a gloria. Ay, cuántas sesiones delante de un espejo para trabajar la imitación, los cubitos de hielo para estimular la lengua, esos chupa chups cuadrados que hacían asomar los incisivos para morder las esquinas, el columpio para establecer equilibrios, la pelota coordinadora, las noches sin dormir por los terrores a los ruidos, los pies descalzos o las cabezas sin gorro… Devastador quería ser el autismo, jaja, tu hijo no habla, no imita, no mira, no señala, no duerme, no soporta suciedades, no juega… ¿lo ves, estoy aquí? Y ahora ni lo vemos, tan arrinconadito que ni siquiera lo encontramos en nuestros juegos de escondite o de disfraces.

Huele a dicha y a caparazón de mariquita en el jardín donde seguimos tumbados. Si extendiéramos las manos, podríamos alcanzar alguno de los tomates casi maduros con el sentimiento de estar rozando una verdad esencial. Viene a mi memoria una tarde de agosto, el momento sublime en el que un Erik de cuatro años no podía esperar más y arrancó con sus manitas gordezuelas su primer tomate de la planta que tanto había regado. Con el alrededor de la boca y la manga llena de jugo rojo, había dicho: “cruje distinto al pepino”. Su primera diferenciación mientras se ajustaba la gorra.

- ¿Sabes por qué un avión no es un cohete? –la pregunta de Erik me de vuelve al momento.

Me gustaría pensar en ello, pero mi hijo no me da tiempo.

- El ruido de un cohete es como el de 100.000 aspiradoras juntas.

-Ah –murmuro, le siguen fascinando los ruidos, pero ya no le asustan secadores, cortacésped ni aspiradoras.
- ¿Por qué?

Turbinas, motores y otras realidades físicas se agolpan en mi cerebro de letras en busca de una respuesta. Me encantaría dominar las fórmulas, las ecuaciones o las curvas de integrales… no sé, pienso que espera una respuesta científica, casi tan certera como las soluciones a los problemas matemáticos que me plantea a diario cada vez más complicados. “Sí, la raíz cuadrada de 324 es 18” o “un 1 con 18 ceros es un trillón” o “46.170 dividido entre 2.565 es 18” –le apasiona el 18 desde que hace dos días nos fuimos de tiendas.

Me miran sus ojos perspicaces e inteligentes. ¿Busco una alternativa?, ¿me invento una respuesta?, pienso. Pero contesto:

- No lo sé, cariño.
- No importa, mamá. Tú no lo sabes todo.

En un instante maravilloso mi hijo acaba de darme la respuesta más acertada. Nadie lo sabe todo, ni tengo que enredarme en esa maraña de porqués que tanto me confundía hace tan sólo un par de años. ¿Por qué ha entrado el autismo en nuestra vida?, ¿por qué mi hijo?, ¿por qué?... Me relajo con la misma laxitud con la que él admira, descubre y clasifica a los distintos extintores –ya hemos descubierto 21 tipos distintos. Tranquilidad y dicha ante todo. Nada de miedos, y mucho menos que el autismo nos fastidie la vida. Cada uno somos distintos, cada instante de la vida es diferente, todo fluye, cambia, es efímero… que no nos asuste la diversidad, ni la inmensidad ni lo incomprensible, porque las respuestas son siempre sencillas:

- Eres mi mamá y te quiero.
- Yo también te quiero mucho, cariño.

Entonces, con su dedito, empieza a señalarme las flores de mi vestido. Veo cómo sus labios se mueven mientras cuenta bajito’: uno, dos, tres…. (me da la vuelta con un empujón cariñoso)…. diecisiete y dieciocho.

- Todas las cosas tienen un principio y un final…

Espero a que continúe.

- … menos los números, el cielo y el amor.

Nos fundimos en un abrazo mientras la hierba sigue creciendo a nuestro alrededor.

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Preparando el cole

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El 22 de julio cumplo 7 añazos
(he actualizado al final de la entrada, porque muchos me preguntan por la profesora sombra)
Estos días he entrado poco por el blog, entre que andamos medio de vacaciones y varias cosas nuevas que estamos organizando: una campaña de comunicación que lanzaremos en septiembre por un tratamiento digno del autismo, sin mitos ni usos peyorativos (en la siguiente entrada lo comentaré al detalle) y los preparativos del cole de Erik.

Hoy voy a hablar del cole de Erik. El sistema escolar alemán es diferente. Los niños están en el Kindergarten desde los 3 a los 6 ó 7 años, dependiendo del mes de nacimiento. Erik cumple el 22 de julio, por eso comienza el cole con 7 años. En el Kindergarten los pequeños se dedican al juego, motricidad y excusiones, pero ni se trabaja con fichas ni se tocan aspectos cognitivos. Este sistema nos ha ido genial, pues Erik es un campeón del juego y sus socialización en general es magnífica. Por otra parte, en terapia hemos estimulado cognición, y Erik está muy avanzado.

El 16 de agosto será su primer día de cole. Uf, qué ganas tenemos. Él está motivadísimo y por nuetra parte junto con los docentes creo que lo hemos preparado todo muy bien.
Hemos mantenido diversas reuniones con la profesora, educadora, pedagoga terapéutica y la profesora sombra. Es un colegio regular y trabajan con inclusión. En la clase de Erik estarán 18 niños, cuatro de ellos con necesidades especiales.

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La menstruación - historia social

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Varias personas han solicitado en Facebook información sobre cómo trabajar el tema de la menstruación. Gara, de Mi pequeño mundo,  me pasó hace tiempo unas historias sociales muy buenas en inglés, que comparto con todos vosotros.
¡Ojalá que os sirvan!



ACTUALIZACIONES: Esther Poblador, desde Zaragoza, me ha enviado el material que preparó: la ficha traducida y un calendario registro de la menstruación. Mil gracias, cielo:



Y Almu G. Negrete ha preparado un material estupendo también. Mil gracias.


Y nuevos materiales:


(gracias a L'Andana por traducir y montar)



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Boti, el robot - para trabajar envidia y celos

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Boti siente envidia y celos

Hace poco subí una entrada introductoria al tema de la envidia y los celos, con un material que preparé para Erik (ver qué difícil es la envidia).

Hemos seguido trabajando el tema y en esta ocasión con un cuento: Robi, el robot. ¡Ha sido genial!, Erik ha aprendido a controlar la envidia y los celos, y ha mejorado muchísimo en este sentido. Estamos muy contentos.

Comparto el cuentito Robi, el robot y espero que os venga bien. Fátima está preparando unas ilustraciones, y tras el verano lo tendremos todavía más chulo.
¡Que os divirtáis!

Boti
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Uso y abuso del término "autismo": ¿metáfora o insulto?

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Al hilo de la entrada anterior sobre un artículo de Carmen Leal publicado en La Voz de Barcelona (ver AQUÏ), este medio nos ha brindado la posibilidad de la réplica. Copio el artículo que he escrito (lo podéis ver en el periódico AQUÍ), y debajo añadiré también la respuesta de Carmen Leal. ¡Cuánto camino nos queda, pero unidos lo lograremos! Gracias de todo corazón.

(NOTA de 23 de junio: Actualizo al final con una carta vía mail que nos ha enviado Carmen Leal de disculpa)

USO Y ABUSO DEL TÉRMINO “AUTISMO”: ¿METÁFORA O INSULTO?

A pesar de los esfuerzos que muchísimas personas y entidades estamos realizando para erradicar la asociación de autismo con “ausencia de interacción social”, “aislamiento en su propio mundo” o “incapacidad de sentir”, entre otros mitos y falsedades, cada vez son más los periodistas, políticos o líderes de opinión los que con gran ligereza y desconocimiento se suman al uso abusivo del término “autista” para descalificar e incluso insultar.

Recientemente su periódico ha publicado un artículo de Carmen Leal: “El autismo de los políticos”. Si desafortunado es el título, mucho más lo es el texto, pues esta profesora de Lengua y Literatura españolas se permite no sólo acuñar una nueva “enfermedad autista política”, sino hacer un parangón de unos presuntos síntomas del autismo con el comportamiento corrupto de la “casta política”. Con una ligereza y desinformación alarmantes, la señor Leal asocia con saña “autismo” a connotaciones extremadamente negativas. Si lo que pretendía era criticar a la clase política, lo que ha logrado es una mayor discriminación hacia las personas con autismo, además de contribuir a la difusión de mitos y de informaciones falsas sobre este síndrome que afecta a 1 de cada 150 niños nacidos.

Ya está bien, de verdad.

Aquí no es cuestión de metáforas, ni sentidos figurados, ni sensibilidad exacerbada ni mucho menos linchamiento. La verdadera cuestión es por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otro colectivo. Todos somos diferentes, pero todos tenemos los mismos derechos.

La metáfora es una figura retórica que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado. No diré “la hierba de sus ojos” para referirme a unos ojos negros, ni “la fresa de sus labios” para describir unos labios mortecinos. Hay que conocer el significado real de las palabras antes de ponerse a jugar con ellas. Hay que saber qué es el autismo si se desea usar este término, siempre desde el respeto más absoluto.

Me encantan las metáforas, el lenguaje simbólico, la riqueza del español…. Así como la tolerancia, la información y la concienciación.

En la metáfora se asocian dos términos que tienen semejanza. Bien. En su artículo, la señora Leal ha partido de muchas creencias erróneas y mitos sobre el autismo, lo que ha llevado a utiliza el término no en sentido metafórico, sino peyorativo y asociado a connotaciones negativas que poco o nada tienen que ver con la realidad.

El autismo no es una enfermedad, es un síndrome que afecta a las personas de forma distinta. No hay dos personas con autismo iguales. Por lo tanto, no existiría nunca esa “enfermedad autista política”, como tampoco se podría generalizar. Da la casualidad que las personas con autismo no son incapaces de interacción. Nueva creencia falsa que desacredita la “metáfora”. Tampoco viven en una galaxia, ni dentro de un armario ni en el planeta XR2. Sienten, juegan, se comunican –con o sin lenguaje-, abrazan, besan, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-.

Me parece muy bien que la señora Leal esté descontenta con la clase política y así lo desee expresar en público. Pero lo que no se puede admitir ni de ella ni de nadie es que utilice a un colectivo para desacreditar a otro colectivo partiendo de un desconocimiento que pretende elevar a la categoría de metáfora y, además, con una ironía desinformativa que está causando un daño innecesario.

Y ésta es la respuesta de Carmen Leal:

Ante las protestas por la utilizacion de la palabra ‘autista’ y de las características de la enfermedad comparándola con las actuaciones de los políticos del artículo quiero puntualizar lo siguiente:

1) Mi asombro ante una cascada de mensajes reprobatorios, una situación inesperada, que he tomado por reacción de ciertos colectivos adolescentes muy politizados que utilizan cualquier añagaza para mostrar su desacuerdo y que internet, al permitir el anonimato, permiten se expresen con toda libertad.

2) Mi asombro ante esas reacciones, ya verificadas como reales solo algunas, porque es una palabra utilizada profusamente desde hace muchos años; precisamente, para la clase política, ‘autismo político’ expresa su falta de comunicación con el pueblo al que representa y desconoce las reacciones que provoca en algunos colectivos.

3) Mi asombro por no creerme merecedora de tanta atención. ¡Una profesora jubilada! Otros escritores importantes utilizan con profusión la palabra ‘autismo’ para referirse a los políticos. Antonio García Trevijano (‘gobierno autista’, ‘esquizofrénico’, ‘trastorno psicótico con desrealización’), Julia Navarro (‘gobierno autista de Zapatero’), Hermann Tertsch (‘autista moral y político’, ‘aislamiento patológico’). Constantino Díaz Fernández (‘el autismo político de Rajoy’). Hay 999.000 entradas en Google.

4) Hay palabras técnicas de cualquier campo, también de la medicina, que pasan a engrosar el vocabulario popular sin ninguna connotación peyorativa, simplemente como adjetivos calificativos que describen una situación o conducta semejante, sin que por eso colectivos con gran fuerza social se molesten. Por ejemplo: ‘los políticos de X son ciegos, ni el bastón del partido Y le sirve’. El colectivo invidente jamás ha protestado por ello. Hoy día se emplea ‘autista’ o ‘esquizofrénico’ o ‘cáncer’…

5) Por mi trayectoria personal y mi convivencia con personas allegadas afectadas de problemas mentales soy la última persona que me burlaría de cualquier situación que yo he padecido y padezco. Acabo de llegar de América donde he impartido una conferencia sobre educación en la Fundación escolar para niños pobres del Padre Rainiero Marincioni en Puerto Azul (Ecuador) a profesores del centro con especial incapie en niños con problemas.

6) A todas las madres con hijos con problemas psiquiátricos o deficiencias de aprendizaje, cualesquiera que sean, mi respeto y mi admiración. Les recomiendo vivamente la película que narra la historia de Temple Grandin, protagonizada por Claire Danes (no recuerdo el título) que narra la historia verídica de una muchacha autista que llego a ser una gran científica gracias al empeño de su madre y la actuación de profesores que entendieron el problema. Yo la compre en América para mis nietos para demostrarles que todo se supera con esfuerzo.

Nueva carta de Carmen Leal que nos ha enviado por mail tras la publicación del artículo de réplica:

Señora Presidenta, madres, padres , familiares y amigos del colectivo
"autistas ". Siento en el alma que mis palabras técnicas sobre el
"autismo" de los politicos y su comparación con otros seres que
padecen "autismo " real y no buscado como los políticos les haya
causado dolor. Sé por experiencia propia la angustia por el porvenir
de estos seres tan queridos y la lucha en el día a día por la
convivencia con personas que tienen cierta "anormalidad " según los
cánones establecidos.

No ha sido mi intención causarles ningún pesar.

Si mi carta no ha llegado antes es por la razón de que me encuentro
fuera de mi residencia habitual, no tengo conexión a internet y estaba
bien ajena a cualquier contestación. Los políticos no suelen contestar
y las contestaciones que suelo recibir, escasas, generalmente son
para insultar, denigrar, et,c como el desearme "una muerte digna", y
demás lindezas que Ustedes habrán leído, y que por supuesto Ustedes
son ajenos a todos los insultos recibidos. Nunca hago caso de los
insultos, son reacciones de aquellos que no tienen argumentos. Mi
experiencia con adolescentes me tiene acostumbrada. Me ha advertido
un buen amigo por teléfono no lolo de los insultos sino de que había
una Asociacion que me reclamaba.

Otra cosa es el hecho de que personas
serias como Usted y el colectivo que representa se hayan sentido
ofendidas por mi artículo. No ha sido mi intención. Sí existia la
intención, bien patente, de hacer que los políticos recapacitasen,
sin insultar. Nunca sospeché que llamarles autistas y comparar sus
actuaciones con ciertas características de manual de los autistas
podría ofenderles precisamente a Ustedes. Seguro que no sé tanto de
las características del autismo y de los autistas como Usted. Soy una
simple Profesora y me atengo a las definiciones del DRA y de los
manuales.

Entiendo que entre el EMISOR (mi persona) del contenido del Artículo
y el RECEPTOR (su Asociacion) dada la hiper sensibilidad que produce
el dolor haya habido diferente interpretación. Repito mis disculpas
más sinceras. Espero poder demostrárselo en mi próximo Artículo
cuando regrese a mi residencia.

Cordialmente.

Carmen Leal

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Carmen Leal descubre la nueva „enfermedad autista política“

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Tras una ardua investigación que le ha llevado a concluir que autismo es “una enfermedad que afecta a la comunicación y que consiste en una anomalía en las conexiones neuronales”, la profesora de Lengua y Literatura españolas Carmen Leal ha descubierto la nueva enfermedad autista política, según publica ella misma en el diario La voz de Barcelona.

Con gran alegría y desparpajo, partiendo desde el gran respeto que implica la pregunta “¿Cuántas veces hemos sopesado si nuestros políticos estaban bien de la cabeza?”, se vanagloria de haber encontrado ella solita la respuesta: “Son autistas políticos porque los síntomas de los autistas coinciden con los síntomas que presentan nuestros políticos en general que son: la incapacidad de interacción social (ellos a lo suyo), el aislamiento (viven en otra galaxia) y las estereotipias”.

¡Bien por la gran investigadora Carmen Leal que inventa nuevas enfermedades!

¡Bravo por su gran conocimiento de todos y cada uno de los mitos del autismo y que tanto daño siguen haciendo!

¡Enhorabuena por su gran dominio del lenguaje simbólico y la metáfora! La metáfora es una figura retórica que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado. Ya sabéis: autismo = seres que viven en otra galaxia, incapaces de interactuar y comprender, que nunca han trabajado en la sociedad civil, mal de la cabeza y con conexiones neuronales anómalas que les llevan a ser corruptos, ladrones (hay una gran lista en el artículo de la señora Leal)

¡Yupi por su desconcienciación y su contribución a la exclusión de las personas con autismo al recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otro colectivo!

No contenta con su contribución a la mejora de la sociedad, la gran experta conoce y recomienda alguna terapia…. Y…

No puedo seguir. ¡Qué triste, ¿verdad?

Una y otra vez la misma canción, hoy un político, mañana un periodista, ayer un líder de opinión. No se cansan, no. Mitos, desinformación y, como quien hoy en día no encuentra otra palabra porque el español es de lo más limitado, pues ala, toma un “autista” y te descalifico e insulto alegremente.

En fin, copio el comentario que he dejado en el artículo de Carmen Leal (pincha AQUÍ) y os invito a hacer lo mismo:

“Más que indignación, este artículo de opinión me ha producido infinita tristeza. Utilizar el término “autismo” o “autista” para descalificar o insultar está a la orden del día. A pesar de los esfuerzos que muchísimas personas y entidades estamos realizando para erradicar la asociación de autismo con “incapacidad de interacción social” o “aislamiento en su propio mundo”, entre otros mitos y falsedades, cada vez son más los periodistas, políticos o líderes de opinión los que con gran ligereza y desconocimiento se suman a un uso abusivo del lenguaje cuya consecuencia es una mayor discriminación hacia las personas con autismo. Aquí no es cuestión de metáforas, ni sentidos figurados, ni sensibilidad exacerbada ni mucho menos linchamiento. La verdadera cuestión es por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otro colectivo. Todos somos diferentes, pero todos tenemos los mismos derechos. Señora Leal, le invito a que vuelva a revisar su artículo después de haber leído las diferentes opiniones vertidas en los comentarios y haberse informado sobre lo que significa en realidad tener autismo. Mi hijo cumplirá pronto siete añitos, tiene todo el futuro ante él; por favor, no sea usted también una piedra en su camino hacia adelante”.

Manuel Rincón publicó un artículo muy bueno en el blog de ASPAU, donde se recogen los diferentes manuales de estilo para los medios de comunicación.

Enlace AQUÍ.

Y nuestro Grupo Contra los Mitos del Autismo, con más de 6.469 voces unidas, seguirá actuando hasta que haga falta. Súmate en Facebook (enlace AQUÍ), porque unidos tenemos más fuerza, además de la razón sin perder el respeto.

En esta ocasión os pido que dejéis también comentarios y vuestra opinión en esta entrada si tenéis un momentito; sé que la van a leer muchas personas, y me encantaría que se nos conozca para seguir  contribuyendo a la concienciación y a la información sobre el autismo. GRACIAS y ADELANTE SIEMPRE.

(PD, para los que lo justifican como metáfora:

La metáfora es una figura retórica que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado.
Si digo: la hierba de sus ojos, de inmediato pienso en unos ojos de color verde (no en unos ojos de color negro).
Si digo: La fresa de sus labios, imagino unos labios rojos, frescos, jugosos… y no unos labios mortecinos.
Me encantan las metáforas, el lenguaje simbólico, la riqueza del español…. Así como el respeto, la información y la concienciación.
En la metáfora se asociación dos términos que tienen semejanza. Bien. En este artículo se ha partido de muchas creencias erróneas y mitos sobre el autismo, lo que ha llevado a utiliza el término no en sentido metafórico, sino peyorativo y asociado a connotaciones negativas que poco o nada tienen que ver con la realidad.
El autismo no es una enfermedad, es un síndrome que afecta a las personas de forma distinta. Por lo tanto, no existiría nunca esa “enfermedad autista política”, como tampoco se podría generalizar.
Da la casualidad que las personas con autismo no son incapaces de interacción. Neva creencia falsa que desacredita la “metáfora”.
Tampoco viven en una galaxia, ni dentro de un armario ni en el planeta XR2. Sienten, juegan, se comunican –con o sin lenguaje-, abrazan, besan, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-.
Podría seguir… pero creo que no es el caso. Aquí, como he comentado antes, no se trata de metáforas ni de sentidos figurados, sino de haber tomado el término “autismo” y muchos síntomas que no son los del autismo como base para descalificar e insultar. Y además por parte de una profesora de lengua y literatura españolas.
Me parece muy bien que la señora Leal esté descontenta con la clase política y así lo desee expresar en público. Pero lo que no se puede admitir ni de ella ni de nadie es que utilice a un colectivo para desacreditar a otro colectivo partiendo de un desconocimiento que pretende elevar a la categoría de metáfora y, además, con una ironía desinformativa que está causando un daño innecesario.)

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Blogroll

A Erik le gusta observar. Su mirada abarca el poder de los pequeños detalles. Conversa, juega, interactúa, sonríe, sueña, desea… Es un niño maravilloso que tiene autismo. En nuestra vida con otro ritmo, no sólo hay lucha o terapias, sino la intensidad del movimiento siempre hacia ADELANTE.
Bienvenidos a este espacio para reflexionar y conocer cómo vivimos el autismo con naturalidad.

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    Soy la mamá de Erik, un niño precioso con el que soy feliz cada día. Recojo unas palabras de Goytisolo:

    "... nunca digas no puedo más y aquí me quedo...".

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    Con portadas de Miguel Gallardo -autor de "María y yo"-. Cuentos, testimonios, reflexiones, ensayos, artículos, fotografías y dibujos que van armando como un puzzle la realidad del autismo. Y literatura de la buena todos los meses en:

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